08 de julio, 2015
El ocaso de los no-juegos
El ocaso de los no-juegos
Artículo indiespensable
Indiespensable
5×5: El ocaso de los no-juegos – Tercera parte – And the Robot Horse You Rode In On
5×5: El ocaso de los no-juegos – Tercera parte – And the Robot Horse You Rode In On

Entre acusaciones del tipo «es un juego donde se violan y asesinan a seis chicas tanto física como metafóricamente», «basura pretenciosa», o mi preferida, «si te gusta este juego y tienes hijas es que eres un enfermo», The Path de Tale of Tales irrumpió en la industria en el 2009 para sacudir sus cimientos y de paso legitimar los videojuegos como un medio apto para crear arte y abordar temas tabú. En realidad, es un juego cuyos temas principales son la experiencia vital y el despertar sexual, de los más comunes de la historia humana. Debido a la problemática intrínseca de los videojuegos, la interactividad, se convierte automáticamente en un tema prohibido por motivos obvios: los protagonistas suelen ser muy jóvenes, y muchísimas veces uno de los actores toma el papel de abusador. Es un tema del cual todos tenemos algo que contar. Y es un tema tan inherente a la naturaleza humana que resulta irresistiblemente interesante (y estimulante). Ha sido abordado con profusión en otras disciplinas artísticas, cómic, literatura, cine; pero en los videojuegos hemos tenido que esperar a que viniese Tale of Tales para darnos permiso.

Desde Tale of Tales han continuado explorando la sexualidad, por ejemplo en Luxuria Superbia, un arcade abstracto donde se hace un «viaje musical desde la sensualidad hasta la espiritualidad». Excitantes diseños estallan a partir de tus gestos mientras vuelas por túneles «hermosos como las flores» a modo de metáfora de la estimulación del órgano sexual femenino. Muy excitante para jugar a dobles, tomando ventaja de la capacidad táctil de las tablets, o la capacidad analógica de las palancas de los joysticks. También lo han tratado en su más reciente Sunset, thriller romántico donde el flirteo siempre es una opción disponible.

Volvemos al hilo conductor de este combo especial. Juegos no-juegos, juegos artísticos, juegos alternativos a lo que ofrece habitualmente el mainstream. Y es que, verás, puedo contar con los dedos de una mano los juegos que tratan sobre el despertar sexual. Pero afortunadamente hoy día sí que puedo contar bastantes sobre otros matices del sexo. Me refiero a la expresión personal de un artista, no como producto de consumo pornográfico, por supuesto. Contamos con Robert Yang, del cual recomiendo leer este artículo de Anait, buen punto de partida para conocer a este interesante diseñador que aborda juegos de temática homosexual y BSDM con un transfondo de activismo político; o Anna Anthropy, también conocida como Auntie Pixelante, que lleva desde 2008 aportando temas de sexualidad lésbica, dominación y sumisión (BSDM), además de los derivados de su experiencia como transexual. Hoy abordaremos, precisamente, una de las mejores obras de esta desarrolladora.

Este artículo forma parte de una serie especial de cinco días, apología de Tale of Tales y los juegos alternativos. El primer día descubrimos un servicio de paquetería misteriosa. El segundo abordamos Her Story, un juego minimalista donde el jugador debe componer una historia fragmentada con una interfaz obsoleta. Hoy, una ficción interactiva de Anna Anthropy sobre violencia y sexo en un Oeste cyberpunk. El cuarto, las delicias alienígenas de Porpentine: una antología propia. Y como colofón, un libro sobre juegos, una búsqueda por parte de Cara Ellison.

And the Robot Horse You Rode In On – Anna Anthropy

No es de extrañar que el término ficción interactiva (IF) salga en cuatro de los cinco artículos de este especial. Primero, porque yo, tanto como articulista como en mi faceta de diseñador de juegos, provengo del mundo de las aventuras, y por tanto mi preferencia y conocimiento del medio es más que evidente. Segundo, a la hora de buscar juegos alternativos o no-juegos, los medios que copan mi feed de noticias habitual (Emily Short, Offworld, Rock, Paper, Shotgun) no paraban de mostrar los mismos juegos en una confabulación que no tiene nada de casual. Sigue siendo una apreciación subjetiva, pero ultimamente los juegos más interesantes son los narrativos, y hay una serie de autores que se repiten de blog en blog como las ondas de una piedra lanzada a un lago: Sam Barlow y su flamante Her Story, arrasando con la crítica; Porpentine, la importante autora de ficción interactiva hipertextual, transexual y lesbiana, de la cual hablaremos mañana; y por supuesto la que nos ocupa hoy, Anna Anthropy, abanderada del indie, de los juegos alternativos y gratuitos, y otra importante voz de las minorías.

Antes de que tosas y descartes el juego de hoy, por minoritario, por su temática y porque es un juego tan sólo de texto, he de decirte que he elegido And the Robot Horse You Rode In On (2013) muy cuidadosamente porque es una de las mejores obras de la autora. Su excelente prosa cabalga entre la sensualidad y el grafismo explícito (no es pornográfica), pasando por una puesta al día cyberpunk de los tropos de la literatura pulp de frontera, con una agilidad pasmosa. Sus mecánicas de juego y estructuras llevan el potencial del medio a lugares que quizás ni siquiera sospechabas. Pero lo más importante es que es tremendamente divertido, chispeante y redondo, un juego ejemplar. Todo un viaje al Lejano Oeste del año 2100, a lomos de un caballo robótico, con pistolas de rayos al cinto. Dos bandidas muy cabreadas se enfrentan entre sí por no sé qué botín de créditos que una ha escamoteado de la otra tras el robo, y después de dejarla durmiendo, plena de satisfacción. ¿Se puede cometer mayor traición?

«Seré sincera: hice este juego para poder escribir una escena donde una chica lame el agua que cae por el pie de otra chica mientras está enterrada hasta el cuello en el desierto. Y entonces me pregunté: ¿por qué está esta chica enterrada hasta el cuello en el desierto? Este tipo de preguntas son las semillas que crean una historia» – Anna Anthropy

Una pena que esa traidora seas tú, Bandita, la forajida lesbiana más temible a este lado de la frontera. Y que seas tú quien está enterrada bajo tierra con el pie de tu, hasta ayer, compañera de fechorías y amante, Diode, quien se halla cerca de tu boca mientras derrama todo el agua de la cantimplora pierna abajo. ¿Qué harás ahora? ¿Lamerle o rechazar el ofrecimiento?

Aparte de las cualidades literarias de Anna Anthropy, And the Robot Horse You Rode In On es, estructuralmente y narrativamente hablando, muy interesante. La acción transcurre durante el relato que Bandita cuenta a Diode mientras le interroga por el paradero del botín. De forma que, si Diode percibe que mentimos, la acción se reinicia para ajustarnos a la realidad de las pruebas que hemos dejado en nuestro plan de estafar a nuestra amante. Por supuesto, Bandita tendrá varios ases guardados en la manga, y por tanto es un ejemplo canónico del gran uso de un narrador no fiable que tiene más información que el jugador. Llegado el momento, la acción pasa al presente, y Bandita despliega esa ventaja de información para así ofrecer una gran sorpresa al jugador.

Por motivos evidentes no voy a entrar en terreno de spoilers. Sobre todo porque es un juego breve y tan bien escrito que deberías probarlo YA, sin dudar. Además, según unos cuantos críticos, está fuertemente inspirado en Spider and Web (1998) el clásico moderno de Andrew Plotkin, un imprescindible de la ficción interactiva ambientado en una guerra de espías de un futuro cercano, que no me cansaré de gritar que todo el mundo debería probar. Se suele usar como bandera por los entusiastas en restablecer la supremacía del medio de la IF, debido a su potencial de narrativa interactiva comparada con los videojuegos convencionales. Resumiendo, se dice que el gran puzle del juego, que junto al impresionante diseño narrativo forjan el gran momento eureka, solo es posible gracias a ese paradigma: modelo de mundo y parser. Una afirmación con la cual no estoy del todo de acuerdo; de hecho, tengo la teoría que Spider and Web sería posible de implementar eficazmente en cualquier tipo de videojuego.

robothorseAnd the Robot Horse You Rode In On, aunque está basado en las ideas del clásico de Andrew Plotkin, ciertamente no propicia un momento eureka igual de potente que el original a través de su hipertexto. No obstante, son juegos diferentes. El renovado ambiente y el impresionante estilo de Anna hacen que el eureka siga existiendo, pero a otro nivel que no menosprecia las numerosas otras bondades del juego. En Spider and Web el protagonista eres tú, es un juego donde el personaje es un lienzo en blanco sobre el que el jugador se proyecta; en cambio, Bandita sigue siendo Bandita aunque la estés controlando, su caracterización es muy fuerte como para poder identificarse con ella. Visto de otra forma, Spider and Web te hace sentir que eres rematadamente inteligente; en cambio, en And the Robot Horse You Rode In On Bandita es una rata cabrona muy muy lista. Todas las pegas de cambio de medio que se puedan poner no importan, sigue siendo un relato jodidamente increíble. Ambos lo son. En serio, date hoy un respiro del últimísimo juego en 3D y disfruta de ambos; vas a pasar uno de los mejores ratos de tu vida como jugador. Empieza por Spider and Web. Es un título complicado, descárgalo en vez de jugarlo online.

Donde And the Robot Horse You Rode In On brilla con más fuerza es en la relación entre las dos protagonistas. Anna Anthropy es una maestra en proveer de relaciones humanas y carácter a sus juegos. Durante su breve duración se explora la relación entre Bandita y Diode de manera plenamente satisfactoria. Ahí están la admiración mental y sexual, el odio acumulado por sus ticks más irritantes (Diode duerme sentada, con la cabeza torcida sobre su hombro, y sonríe de manera exagerada todo el tiempo), el fuerte carácter de Bandita, que tiene que mantener una reputación y un estilo de vida de «tipa dura» que le lleva a traicionar a su propia amante; la textura de los sentimientos encostrados, el sudor, la tierra, la sangre y el clímax de la violencia física. Todo ello aderezado de artilugios electromecánicos que conforman un universo con una paleta de color variada y excitante, exótica, como debe de ser el Lejano Oeste. Y la imponente presencia de los caballos robóticos, parte importante de esa libertad que Bandita lleva por bandera: cabalgar desnuda sobre la máquina, sentir la vibración en sus partes y correrse mientras el deseo y el odio espolean su resolución hacia la venganza.

¿Qué más se puede pedir de un juego donde tu caballo robótico se llama «La puta palaciega»?

And The Robot Horse You Rode In On

Acerca de Ruber Eaglenest


Es diseñador de videojuegos, co-fundador de la compañía familiar Wingless Little People. Editor de Indie-o-rama, crítico, escritor, y entrevistador, además es autor de Ficción Interactiva (o Aventuras Conversacionales) y teórico del medio, donde es conocido como El Clérigo Urbatain. En sus ratos libres es arqueólogo de mundos video-lúdicos virtuales.

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