10 de marzo, 2014

Actual Sunlight
Will O'Neill
2013
Ficción interactiva
Windows
www.actualsunlight.com
Actual Sunlight
Actual Sunlight
Actual Sunlight

«Esto no es un juego. Es un retrato». El bueno de Will O’Neill nos pone sobre aviso poco después de empezar Actual Sunlight. Primero, advirtiendo que lo que vamos a explorar es una experiencia personal que el autor nos lanza, directa al hígado. Un desgarrador testimonio, que ha tenido a bien en cristalizar como formato ejecutable.

No menos importante, el propio autor avisa también del crudo, desgarrador contenido de su obra. En esas ya aprehendemos que los descorazonadores muros de texto que encontramos en Actual Sunlight no llegan sin avisar, pero tampoco pasan desapercibidos. Su creador reconoce abiertamente la inspiración que supone To The Moon, un juego que le fascinó aún cuando ni siquiera comprendía la dimensión de la escena indie, universo en el que ahora sigue creciendo. En el tránsito de juego «de autor» a obra comercial, el Actual Sunlight de O’Neill se suma a la corriente de juegos controvertidos por su temática (léase ese Depression Quest que Eva Cid reseñó para Mondo Pixel, o el emocionalmente arrollador That Dragon, Cancer. Sobre este último, poco más que añadir salvo que si hay una perspectiva peor que la de un familiar enfermo de cáncer, esa es sin duda la de un hijo enfermo de cáncer. Por ahí está el nivel. Y efectivamente, Actual Sunlight no aborda su propia temática con menor gravedad: pensamientos suicidas, depresión, y el sentimiento de desapego de un desdichado personaje hacia su propia existencia.

Mientras que en To The Moon hay una historia emotiva sobre un trasfondo dramático, Actual Sunlight prescinde de colores para explorar las mayores bajezas que puede concebir una autoestima pisoteada. Un paseo genuino por el légamo de la depresión y la más profunda desorientación personal. Se preguntarán quizás el por qué de la insistente comparación con el juego de Freebird Games, y no con los otros casos citados, a priori más compatibles en cuanto a enfoque. Muy sencillo: porque a efectos jugables las semejanzas entre ambos títulos son absolutas, acaso un desarrollo aún más encorsetado en el caso del título que estudiamos.

Actual Sunlight es un muro de texto tras otro, con una limitadísima variedad de elecciones, y un aún más reducido elenco de acciones. Observar, pasear o confraternizar con los NPC conduce inexorablemente a lo mismo: un depresivo muro de texto. Así pues mejor no valoremos el juego por ningún aspecto más que por lo que ofrece, que no es poco: la inquietante belleza de ese texto y su potencia a la hora de transmitir un sentimiento de desesperanza, que es la clave e hilo vertebrador de todo el programa. Une enorme fuerza cuya base es un sencillo monólogo interior, maquetado como referencia a unos cuantos elementos dispersos en un escenario bidimensional. En ese aspecto, la historia interactiva ofrece lo que pocos juegos ofrecen, una versión genuina, que muchos llamarían «adulta» (no un servidor, que odia el término como tal). Esto es, cero dulcificación. El juego es un retrato sobre un suicida, y los pensamientos, los propios de un enfermo camino a una salida. Cualquiera. Éste es el cuento de un espíritu hastiado, desequilibrado y autodestructivo, y un relato que se mea en los dramas que nos suelen ofrecer en los juegos que tildamos de, sigh, adultos. Evan Winter quiere saltar del tejado, y ustedes van a acompañarlo. Decida hacerlo en un final u opte por otra vía de re equilibrio.

Queda claro pues que Actual Sunlight no es ni remotamente para todos los públicos. De hecho, dudo que nadie en su sano juicio disfrute de la historia, en un sentido de juego en su acepción más pura (disfrute como divertimento). Como en (algunas) películas de terror a Actual Sunlight se va a pasarlo mal, y a explorar un mundo que (en la mayor parte de los casos) nos es ajeno. O no.

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Acerca de Eduardo Garabito


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