08 de septiembre, 2014
Sexismo, mentiras y juegos de vídeo
Sexismo, mentiras y juegos de vídeo

Salvo que se hayan pasado el verano en una ubicación remota y sin acceso a internet es inevitable que hayan oído hablar del caso de Zoe Quinny su ex novio o del de Anita Sarkeesian y el último episodio de Tropes Vs Women in Videogames. Ambos se han saldado, entre otras muchas cosas, con las dos mujeres viéndose obligadas a abandonar sus casas tras haber recibido amenazas. Piensen en ello. Dejen que el pensamiento se hunda y arraigue: han tenido que abandonar sus hogares. Y si creen que es un caso aislado, que «siempre son las mismas» o que «son sólo cuatro locos», me temo que, una vez más, traigo malas noticias.

Todo empezó con un blog de WordPress abierto por el ex novio de Quinn. En dicho blog, que no citaré por una cuestión de higiene, y enarbolando un supuesto derecho a «avisar a la comunidad de qué clase de persona es Zoe Quinn», este señor se dedicó a publicar información personal, incluyendo capturas de pantalla de conversaciones por mensajería privada, que desembocó en una campaña de acoso tan desproporcionada que durante los dos días siguientes apenas se habló de otra cosa. Más tarde admitiría que no tenía ni idea de que la cosa iba a terminar explotando de esa manera, tras lo que servidor, personalmente, no sabe si considerar a este hombre como un ignorante o como un malvado. Hoy en día, cualquier aficionado medianamente informado acerca del desarrollo de videojuegos sabe perfectamente que las mujeres son sistemáticamente acosadas y sometidas a abuso a la mínima ocasión. Exponer a una de ellas de esa forma y no esperar lo que sucedió es, bien increíble, bien insensato. Pero no seré yo quien juzgue los actos de este individuo. Para bien o para mal, a partir de ahora, cada vez que alguien googlee su nombre lo encontrará unido a este escándalo y al hecho de haber revelado información personal de una ex pareja. Eso, en el mundo en que vivimos, es una losa muy pesada. O al menos debería serlo, porque desde el momento en que se publicó la información a nadie le importó en absoluto quién, por qué o cómo la hubiese publicado. Los tiburones ya habían olido la sangre y eso fue lo único que les importó.

Según parece, Zoe Quinn fue infiel a su novio con varias personas, algunas de ellas periodistas de conocidos medios de la industria. No tardaron en formularse acusaciones de intercambio de favores sexuales a cambio de buenas críticas para su juego, pese a que en ninguna de las webs mencionadas existe artículo alguno hablando sobre Depression Quest escrito por los supuestos amantes de Quinn. Pero no importa, la verdad nunca le ha importado a ninguna turba violenta. Depression Quest no tiene una sola review profesional en Metacritic. No existe ninguna review en Kotaku o Rock, Paper, Shotgun sobre el juego, como se ha repetido desde el principio, ni nunca ha existido. Pero eso da igual, «se acostó con ellos para tener críticas positivas» es a estas alturas un mantra, un meme, una mentira que ya se ha repetido tantas veces que cualquiera que no se interese en buscar la verdad, y esta es la clave, sino que simplemente se forme una opinión leyendo Reddit, 4Chan o Twitter, ya sabe que Zoe Quinn se acostó con ellos para tener críticas positivas. Porque «lo sabe todo el mundo». Aunque se haya desmentido. Aunque sea absurdo porque Depression Quest es gratuito y se diseñó como herramienta de ayuda y concienciación sobre una enfermedad y no como producto mercantil que necesite promoción. La mentira ya había dado la vuelta al mundo antes de que la verdad se pusiera los pantalones gracias a la gente a la que, irónicamente, tanto le importan los hechos. Porque es mucho más fácil leer una acusación jugosa y repetirla para sentirte parte de algo, aunque ese algo sea una masa de acosadores, que intentar preguntarse qué es cada cosa en sí misma. Porque esto nunca tuvo que ver ni con la industria, ni con el videojuego, ni con nada más que no fuese un tsunami de misoginia dirigido hacia una persona por causa de hechos que sucedieron en la esfera privada. «¡Conflicto de intereses!», claman los mismos que visitan varias veces al día páginas con artículos escritos por periodistas cuyos salarios salen de los bolsillos de las mismas empresas sobre las que escriben.

Una vez aclarado eso no debería ser necesario seguir debatiendo pero, lamentablemente, lo es. Porque todo el mundo se ha saltado el semáforo en rojo. «Lo que han hecho está mal, pero», y ese pero es el problema. Sus acosadores despersonalizan al que ha obrado mal en público y simplemente dicen que «ha estado mal», pero en cambio a ella se la juzga. Nadie, nunca, le dice nada a quien ha aireado trapos sucios. «Está mal hecho» y ya, mientras que la misma gente que ni siquiera habla de su ex novio (me gustaría saber cuántos de los que han opinado acerca del asunto conocen el nombre del tipo sin tener que googlearlo) se cree con autoridad moral suficiente para opinar sobre un caso que no conocen y, ya de paso, decir qué está mal o qué está bien en los actos de otros. La gente que clama al cielo por el espionaje de la NSA es la misma que no tiene reparo en ver fotos de actrices desnudas publicadas sin su consentimiento. Divulgar información privada de una persona no sólo es delito, sino que, automáticamente, debería invalidar cualquier tipo de debate ulterior. Repitan conmigo la Letanía contra el Acoso: no es asunto mío, es asunto de las personas involucradas y de nadie más. «Hay que escuchar a las dos partes» no es una opción. No hay nada que escuchar cuando una de las dos partes no quiere que fragmentos de su vida privada salgan a la luz. ¿Cómo reaccionarían si, estando en una mesa cenando con sus amigos, aparece una ex pareja de alguno de ustedes y empieza a revelar intimidades? ¿Se girarían hacia su amigo o amiga y le pedirían explicaciones «porque hay que escuchar a ambas partes»? ¿O sencillamente actuarían con educación, entenderían la verdad fundamental de la situación (esto es, que no es asunto suyo) e intentarían disimular ante una situación incómoda? Que haya que explicar esto, que debería ser algo evidente para cualquier adulto, señala un problema muy serio. Porque aquí no se trata de juzgar a una mujer que no ha intercambiado sexo por favores periodísticos, se trata de una campaña misógina destinada a castigar a una mujer por el simple hecho de serlo. Y es muy sencillo de demostrar: aún nadie ha pedido la cabeza de los redactores que se acostaron con ella. Porque son hombres. Y en la industria de los videojuegos, igual que en la sociedad, los hombres somos los más privilegiados. O, si lo prefieren, piensen en qué hubiese pasado si los papeles estuviesen invertidos, si fuese una ex novia la que acusara a un desarrollador varón de haberle puesto los cuernos. Pues se le hubiese acusado de loca, de resentida y, en resumen, el victim blaming seguiría siendo dirigido hacia la mujer aunque las posiciones estuviesen intercambiadas.

Algunos piensan que siempre es la misma la que se ve involucrada en estos líos. No es que sea ella, es que son todas las mujeres. Cuando una amiga les cuenta que un desconocido la ha acosado, ¿también le dicen que es sospechoso que siempre sea ella la víctima? ¿Ni por un momento se les ocurre que tal vez, sólo tal vez, el que una mujer haya sido víctima de varios acosos a lo largo de su vida puede ser consecuencia de una sociedad que no sólo no los castiga, sino que, como hacen ustedes, gira noventa grados y empieza a hacer preguntas a la víctima en lugar de a los agresores? ¿Creen que de verdad sólo les ocurre siempre a las mismas? Pues no es cierto. Es tan poco cierto que hasta tiene su propia entrada en la Wikipedia.

Por si acaso quedaba alguna duda de que esto nunca fue sobre impartir justicia y depurar responsabilidades éticas de gente que ha obrado mal, sino de hacer daño a una persona, se ha llegado incluso al extremo de publicar desnudos artísticos para los que Quinn posó años atrás. Hemos llegado a tal punto en esta sociedad que enseñar fotos desnudas de una mujer se considera un castigo, algo que sirve para atormentarla. Porque la gente que lo hace cree que una mujer debe avergonzarse de su cuerpo y de su aspecto. ¡Incluso a Scarlett Johansson le ocurrió cuando aparecieron las imágenes de Under the skin (Jonathan Glazer, 2013) en las que salía desnuda! Lograr que un ser humano viva con miedo a ser expuesto públicamente por la única razón de que su cuerpo no es canónicamente perfecto y, por tanto, motivo de escarnio. Avergonzarse del propio cuerpo, de tu cuerpo, de lo que eres y de cómo eres en tu más pura esencia, del vehículo que habitarás durante toda tu vida. Avergonzarte, en resumen, de ti mismo, de tu forma. Por supuesto, es un juego donde ninguna mujer puede ganar: si te avergüenzas de tu cuerpo te harán daño usando esa vergüenza. Si lo luces orgullosa, eres una puta y un objeto que sólo sirve para satisfacer las necesidades básicas de un hombre. La artista Amanda Palmer respondió a un artículo, por llamarlo de alguna manera, del Daily Mail cuya única razón de ser era señalar que a la artista se le había salido una teta en Glastonbury, algo que al parecer es considerado noticia, componiéndoles una canción en la que sometía la ética profesional del mencionado periódico a un exhaustivo repaso de una manera muy elegante, mientras se desnudaba (en el enlace aparece, obviamente, un desnudo; ábrase a discreción del lector) en el escenario ante cientos de personas para significar que el cuerpo femenino no es nada de lo que avergonzarse, que es algo natural y que hay que tener una mentalidad bastante atrasada para pensar que algo como un pezón asomando por debajo de un sujetador es noticia. Como ella misma dice, «it’s just a naked woman».

Michonne_TWD

Hay que separar obra de artista salvo, al parecer, cuando es una mujer. ¿Qué importa que Zoe Quinn le fuera infiel a su novio desde una perspectiva puramente profesional? Absolutamente nada. Se está usando su vida privada para atacar su trabajo. Se está usando el sexo como acto vergonzoso, como arma que usar contra quien lo practica para atacar su trabajo. Mientras tanto, Gene Simmons, David Lee Roth y cientos de varones de similares inclinaciones amatorias se deben estar preguntando a qué viene todo este alboroto. Nada de esto se sostiene desde un punto de vista que no sea misógino o sexista. Enseñar fotos de Quinn en las que aparece desnuda sin su consentimiento, doxearla (divulgar datos personales) y publicar conversaciones privadas no tiene nada que ver con exigir ética periodística o enarbolar cualquier tipo de retorcida justicia, sino más bien todo lo contrario. Es como encabezar una marcha por la paz mundial con varias cabezas decapitadas ensartadas en picas: devaluar el mensaje con las formas hasta que pierde todo el sentido.

Zoe Quinn no es perfecta. Ha cometido errores y, como da la casualidad de que es humana, seguirá cometiéndolos hasta el día en que se muera. Como todos los demás. Como usted, amable lector, como yo y como cualquier otro. La diferencia es que yo soy un pobre diablo que escribe en una web sobre videojuegos indie y no una mujer que los crea en un mundo que no te perdona si no eres perfecta. E, incluso si lo eres, encontrarán la manera de atacarte (que se lo pregunten a Jade Raymond y a cierta tira cómica de contenido no apto para menores publicada hace nada menos que siete años ya). Las únicas personas a quien Quinn debe rendir cuentas son los afectados por sus acciones. A nadie más. Y debe hacerlo de manera privada, a nadie le interesan sus explicaciones. Cuanto antes entendamos esto, mejor para todos. En cambio, una persona anónima, en tanto que no da su verdadero nombre, se dedica a rastrear los datos personales de Quinn para deslegitimar los acosos que ha sufrido y demostrar que el doxing no fue tal. Y se cree antes a un anónimo que aporta pruebas incomprobables (léase falsas) que a una persona real que ha admitido errores. Como dice ella misma, no se puede ganar. La tendencia a creer cualquier cosa que encaje con nuestros prejuicios es lo que consigue que una serie de capturas sin contexto sobre un tema que desconocemos se tomen como la verdad absoluta.

Acusaciones de intenciones ocultas, palabras que buscan herir, expresiones burlonas que atacan de una única manera a las mujeres: haciendo presa en sus inseguridades, intentando obligarlas a negar públicamente esas acusaciones para desviar la atención del auténtico problema. Como si la carga de la prueba recayera en la víctima y no en el acusador. Porque en estos casos siempre recae en la víctima. Victim blaming, ¿recuerdan? Son las mujeres acusadas de algo quienes han de demostrar que tales acusaciones son falsas. Nieguen la mayor: no voy a responder a tus acusaciones porque, para empezar, no tienes derecho ni autoridad moral para hacerlas.

Esto hace mucho que dejó de ser sobre los hechos para empezar a ser sobre la forma en que se reacciona a esos hechos. Lo auténticamente interesante es ver el comportamiento de la gente y escuchar sus argumentos, los motivos que les llevan a elegir un bando u otro, porque eso dice mucho de la situación. Tomemos el caso de Anita Sarkeesian. Hace unos días publicó el último vídeo de su serie Tropes Vs Women in Videogames y ocurrió esto. Adelante, piensen que sólo es un loco. Que no todo el mundo es así. Que siempre hay uno de esos, que en realidad no es para tanto. Y yo les diré que, automáticamente, se acaban de poner del lado acosador en lugar del de la víctima. ¿Ven? Ni siquiera se han dado cuenta.

Casi todos los que atacan a una mujer desarrolladora en Twitter suelen ser cuentas con pocos seguidores y pocos mensajes, que son abusivos y llenos de insultos. Pese a ello, es insensato desecharlos como algo irrelevante cuando sólo su simple número es el síntoma de un problema sistémico: en internet, insultar es gratis. Cualquiera puede hacerlo y el coste de oportunidad es increíblemente bajo, sólo con abrir una cuenta de Twitter y escribir una animalada se consigue el objetivo, que es la atención de la víctima del abuso. ¿Qué se puede hacer ante esto? Leigh Alexander escribió una entrada muy interesante sobre este tema: But WHAT CAN BE DONE: Dos and Don’ts To Combat Online Sexism.

¿Que Anita Sarkeesian se equivoca en algunas cosas? Pues tal vez se equivoque o tal vez no, pero ese no es el tema. De existir, esos errores no invalidarían el discurso, como no lo hacen en otros medios (como el cine), ni supondrían un porcentaje más que despreciable del total, ni tendrían relevancia alguna en el tema realmente importante: la reacción que produce ese vídeo. Cuando alguien destapa un pozo de odio y rencor tan grande lo importante no es la forma de la palanca que ha abierto la tapa, sino cómo solucionar el evidente problema que tenemos como comunidad y, sobre todo, de qué lado se posiciona cada uno. Pues, personalmente, prefiero ponerme del lado de una mujer que ha sufrido tal avalancha de odio que ha tenido que abandonar su casa, aunque siga sin estar completamente de acuerdo con ella, antes que ponerme del lado de aquellos que obvian este asunto y se ponen a analizar el vídeo con lupa. Porque separo mis opiniones personales acerca de una obra de la realidad que sufre la autora y entiendo que discrepar en uno o dos ejemplos de las varias docenas que usa es, en realidad, una cuestión de matices. ¿Que Zoe Quinn actuó mal al ponerle los cuernos a su novio? ¿Y quién, exactamente, aparte de a su ex novio, tiene derecho a decirle nada? ¿A santo de qué un completo desconocido (y anónimo) de internet puede tener vela en ese entierro? En caso de que sea cierto, que es algo que no me importa, el hecho incontrovertible es que se ha usado su vida privada para atacar su trabajo. Y no hay peros que valgan, porque estos asuntos no sólo afectan a las víctimas reales, sino a las potenciales.

Muchas mujeres ven lo que ha ocurrido con Zoe Quinn, Anita Sarkeesian y tantas otras, que han sido sometidas a un acoso brutal, repetido y prolongado sólo por hacer su trabajo, y deciden no involucrarse en el desarrollo de videojuegos porque no se ven capacitadas para soportar las consecuencias o, sencillamente, creen que no tienen por qué hacerlo. Es una lástima que artículos como este aún tengan que ser escritos porque aún hay mucha gente que no entiende nada. Es un problema tan serio que incluso se sale de los límites del sector y se ve desde fuera. Porque, como dicen en este artículo, «la verdad sobre Zoe Quinn es que cualquier mujer de esta industria está a un ex novio cabreado de distancia de convertirse en Zoe Quinn. Y si eso no te da miedo es que ya no queda esperanza».

Actualización: esta entrada se finalizó (y programó para su publicación) originalmente el viernes cinco de septiembre. Al día siguiente, sábado seis (momento en que se añade esta actualización), Zoe publicó este storify en el que se publican extractos de conversaciones de IRC que, básicamente, demuestran que todo lo que se dice en este artículo es cierto. En ellas se afirma que esta campaña de acoso nunca tuvo nada que ver con la integridad de la prensa sino con una raid orquestada desde 4chan con la intención de acosar a Quinn, Sarkeesian, Jenn Frank y varias figuras femeninas prominentes más, incluyendo allegados o cualquiera que las defendiera, hasta que éstas no aguantasen más y abandonaran su labor. Este artículo de Examiner resume el caso.


Ilustraciones: FeministDating, BuzzFeed, Charlie Adlard.

Acerca de Alberto Mut


Programador, vocalista de un grupo de rock, devoto de la ciencia ficción y leal siervo del Emperador de la Humanidad, empleo mi tiempo en impedir que los Dioses Primigenios regresen a la Tierra, en escribir relatos de cifi militarista y en repasarles el lomo a los bichos de cualquier FPS old school que caiga en mis manos. TANSTAAFL

27 comentarios
  • Malleys

    Bravo.

  • Gran artículo que explica perfectamente las últimas semanas. Desde luego han sido unos días muy tensos para la comunidad.

    Por cierto, @msminotaur propuso el hashtag #gameethics para todo aquel que quiera hablar de una forma sana sobre la ética periodística. Y así dejamos de usar lo de #gamergate y no se apoya más esa campaña que no tenía ni pies ni cabeza.

  • Mith

    Muy bien esto, Alberto. Enhorabuena.

  • FlanderKiller

    Meapilas, meapilas everywhere.

    Hay que ver la que puede armar una tarada attention whore y ninfómana como la Zorry Queen esta.

    Qué mala imagen para las mujeres que quieran meterse en este campo.

  • AVISO.

    Como es habitual, los insultos y provocaciones serán borrados sin excepción.

  • Me uno a las felicitaciones, es un artículo excelente.

    Sobre estar dispuesto a escuchar las dos partes y la dicotomía que planteas al respecto (esto es, que ni siquiera deberíamos pensar siquiera por un instante en los argumentos y justificaciones de los acosadores) creo que sería interesante discutir algo que la sociedad siempre pasa por alto o que suele tergiversar de manera bastante torpe: ¿Por qué actuan así?

    Lo estamos viendo constantemente, que incluso las propias campañas estatales sobre violencia de género centran sus esfuerzos en dar consejos a las victimas para evitar que esos actos sucedan, que sean ellas quienes cambien sus hábitos en vez de comprender la raíz del problema y prevenir unos hechos cuya razón de ser se halla exclusivamente en las cabezas de quienes vulneran la integridad física y moral del ajeno. No es algo que podamos solucionar aislando (aún más, y he aquí una clave) a toda esa gente, encerrándolos en cárceles y correcionales de por vida o ignorando sistemáticamente sus actos para que entren en un vacio absoluto donde sólo ellos escuchan sus voces. Me temo que eso agrava aun más el conflicto.

    En el momento que muchos de nosotros (adolescentes o adultos, tanto da) comprendemos lo terrible de esos acosos hacia Quinn, Sarkeesian, nuestras madres, primas, hermanas, amigas, hijas, QUIEN SEA…debemos plantearnos también cuales son las causas que han provocado esas faltas y crímenes. Debemos ser responsables y tratar de educar, de preguntarnos qué ocurre en las cabezas y ecosistemas de toda esa gente, analizar el contexto en su totalidad, razonar cómo podemos evitarlo y estar dispuestos a educar y ayudar y procurar redención a otros para que nuestra sociedad no sea una manzana podrida a la que le arrancamos con violencia sus gusanos y larvas sin preguntarnos siquiera cómo demonios fuimos capaces de llegar a ese punto.

    Aunque a priori no tenga nada que ver con el mundo de los videojuegos, existe un documental (probablemente muchos aquí ya lo conocéis) titulado “The House I Live In” y que explica la verdadera naturaleza de las campañas antidroga a lo largo y ancho de Estados Unidos cuyo trasfondo podemos aplicar perfectamente en el tema que aquí se trata.

    ¿Qué hacemos entonces? ¿Combatimos la falta exterminando a quien las comete o nos preguntamos de una vez por todas qué es lo que ha provocado que un ser llegue a ese extremo?

  • WALLESTEIN_DA_MAN

    Mi creer que el problema es básicamente de cuñadismo y nichos sociales. Todos los tíos hemos crecido jugando al Mario (o a otros juegos) donde la recompensa final era “metersela doblada a la chica en apuros”. Bueno, no literalmente pero nuestros sueños yacían sobre esas imágenes.

    Era un nicho de tíos, con mentalidades mas o menos de cuñao. Que vale, que todos conocemos la diferencia entre realidad y ficción. Pero ese era nuestro campo de nabos. Como el fútbol o las tetas que dibuja Adam Hughes.

    Y claro, ¿como dejas salir toda esa mierda de “cuñao malfollado” si por el online hay una chavala? ¿Como no resultar ofensivo, si precisamente la gracia de ese campo era ser ofensivo? ¿Eh? ¿Ande están mis negras?

    Así que los capullos de siempre reaccionan mal (de momento por suerte solo por internet). Y hace una bola, cada vez mas grande, de argumentos estúpidos y actitudes ultra-imbéciles.

    p.d: Como agente activo dentro del cuñadismo jugón, tengo que reconocer que a mas de una chavala le va el “TRASH TALK” y que esas barreras iniciales se caen jugando. Como con casi todo.

    O sea que mal.

    A ver si hago otro vídeo hablando del tema.

    Besis from Dallas.

  • Javier Alemán

    Fantástico artículo, oiga.

    Y es que es muy sencillo. Como dices, cuando se comete un delito hacia otra persona, cuando se compromete la intimidad de alguien, el discursito de escuchar a las dos partes SOBRA.

    El hecho de que surgiera finalmente toda la información sobre la campaña de acoso y de que aún no haya una sola queja sobre el corporativismo y corrupción en la prensa más allá del tema de Zoe Quinn (con un juego GRATUITO que no se ha examinado en los medios “tochos”) le da aún más razón a la realidad: era una excusita para seguir acosando.

  • Estanis D. Belmont

    Grandísimo.

    Ahora, a ver cuanto tonto te acusa de escribir esto por hacerte el White Knight y llevarte a alguna al catre, que alguno acabará rebuznando eso FIJO.

  • Ojo, lo que digo a continuación viene en parte para hacer de abogado del diablo, establecer cierto dialogo/discusión, y no porque sea un agente del mal que va susurrando “Hail Hydra” en oídos 4chaners. He condenado (y condeno) públicamente cualquier campaña de acoso:

    No está mal el artículo. El tema (y esto no está relacionado) es que lo que a nosotros nos parece una bola de nieve enorme que no cesa, es en realidad una tormenta en un vaso de agua muy pequeño. Y con ello no pretendo quitarle importancia, sino dejar claro que el 90% de la gente que juega a videojuegos no tiene ni la más remota idea de lo que está pasando.

    He preguntado a gente de mi entorno a la que le gustan los videojuegos o están cerca por sus amistades, y en serio, de los 4 preguntados ninguno tenía ni papa del gamergate. Y no digo que sean un ejemplo, pero esas 4 personas tienen un entorno de gente que también está cerca del tema y estos no habían dicho nada en las redes sociales. Y repito que no pretendo quitarle importancia a la idea central, que es importante por si misma sin importar el alcance del jugongate.

    Y lo que viene a ser el artículo en sí, estoy de acuerdo con el espíritu, aunque no con partes de la letra. Personalmente creo que se quedan algunas cosas importantes en el tintero (la movida ZQ vs. TFYC, el acoso a determinados/as periodistas que les ha llevado a anunciar su retirada del medio, el hecho de que ZQ quiera montar una organización dedicada al apoyo a “supervivientes” del acoso online -en este caso lo llamativo es el uso concreto de la palabra supervivientes, como si lo fueran del holocausto o de cosas que suceden en la vida real..lo que llevaría a una discusión sobre hasta que punto puedes comparar lo analógico con lo digital-…) y algún momento que quizá sea un poco engañoso (si que se pidió la cabeza de los supuestos partners masculinos de ZQ, solo que ni de lejos con tanta insistencia como se persiguió a ZQ; igual que están dando el coñazo a cualquiera que se acerque al tema desde el campo de los SJW, sin importar su género).

    Bueno, cierro repitiendo que espero que no se tome lo dicho por el lado incorrecto, dado que no pretendo dar pie aquí a nadie para que ataque al escritor del artículo o siga aqui con mierdezas del # del momento.

  • Miki

    Extraordinario artículo!
    Una corrección anecdótica; el dibujo de Michonne es de Charlie Adlard (Robert Kirkman es el GUIONISTA de The Walking Dead)

  • FlanderKiller

    https://www.youtube.com/watch?v=8WQC7S4u_oY

    Qué casualidades tiene la vida, no podía tirarse a 5 fontaneros o a 5 dependientes de supermercado, no, el destino quiso que fueran 5 periodistas de juegos. Pero como luego no quisieron hacer una review del juego por lo mierda que era, pues entonces queda libre de sospecha.

    • Puede tirarse a quien le de la real gana, igual que tú. En tanto no has insultado a nadie dejo el comentario y vídeo, pero deberías saber que os deja en un terrible lugar. Y no te molestes en contestar porque es lo último que tengo que decir al respecto.

      • Lalo

        Muy democrático lo tuyo…

        • Zaraphiston

          ¿Quién ha dicho que esto es una democracia?

    • KyoshiroCherry

      Tener sexo para obtener algo es tipico de las mujeres. ¿Porque tanto escandalo?
      Los hombres lo hacen y no reciben ningun premio por ello.
      ¿Es facil ver quien es el genero privilegiado ahora?

      • Mariela

        Yo ayer fui a comprar el pan y tuve que follarme al panadero. Si es que así son las cosas, qué le vamos a hacer.

  • #GamerGate

    Quieres experimentar lo que le pasó a Zoe? Ahora lo sabrás…

  • Juan Sierra

    Bien por el artículo que aclara lo que ha estado pasando. En twitter sigo a desarrolladores, distribuidores y periodistas de videojuegos indie y la verdad me enteraba de a pedazos, no sabía lo que había pasado. Y mal obviamente por la situación. Personalmente creo que siempre esta por delante la intimidad y el derecho a la libertad. Paradogicamente en la escena indie es donde mas espacio ha habido para que cada quien exponga su mirada, su discurso, su visión de una infinidad de temas. O donde sencillamente llegue a calmar la gana de crear algo que divierta a los demás. Supongo que ya ha llegado el punto en la “industria” donde llegó el mercado a corromper las mentes de grandes estudios y medios indies, y se sirven de cualquier medio cohersitivo, sexista, machista, hegemónico de cualquier clase para sacar sus réditos $$$

    Habrá que abrir bien el ojo y si bien todos tenemos la libertad de consumir los juegos que queramos, no ser indiferente al abuso.

  • KyoshiroCherry

    Lo que mas me molesta es que la politica se combine con mis pasatiempos.
    Pero meter forzozamente mujeres en una industria que a pocas les interesa se me hace estupido e inutil.
    -“Esa obra de ficcion es sexista, cambialo”
    -“¿Y si se cambia, lo comprarás?”
    -“¿Para qué?, ni me gustan los videojuegos”.
    En resumen “Esta obra de ficcion se parece a la realidad, cambialo para que me agrade aunque no lo consuma”.

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