28 de octubre, 2013

Shadow Warrior
Flying Wild Hog
2013
Shooter en primera persona
Formato Digital
www.shadowwarrior.com
Shadow Warrior
Shadow Warrior
Shadow Warrior

En 2011, la leyenda del vaporware más longevo de la historia de nuestro medio, Duke Nukem Forever, veía su final a manos del lanzamiento de Take Two, con strippers, camisetas mojadas y un olor a pasao que tumbaba. Se iniciaba así la danza del cortejo para comprar las licencias que permitieron a Apogee y 3D Realms enseñar pecho con los FPS en los difíciles noventa, la década en la que nacieron Doom, Quake, Unreal o Half Life. Poca broma.

Aquellos lejanos noventa videojueguiles se marcaron por los bandos. Hay batallas que perduran, como la de segueros enfrentados a nintenderos —aunque derivó en sonyers contra xboxeros contra nintengueros, es otra historia, en verdad—, y en el PC hace tiempo que se disiparon, dado el poder conciliador de la poderosa y gorda mano de Gabe Newell. Pero hace más de dos décadas no era raro tener broncas larguísimas en los cibers y recreativos de nuestra geografía sobre si Westwood era mejor que Blizzard, o si habías crecido con Doom o con Duke Nukem. Ser de los dos era de chaqueteros, claro, y ya sabéis que en España los chaqueteros no gustan.

Y no era para menos. Fue una época encarnizada, en la que no había tantas fórmulas como ahora, y en la que no sabías muy bien —o te daba igual— quién se copiaba de quién. Personalmente, por aquél Pentium de 75mhz pasó de todo, pero yo siempre fui de 3D Realms y Apogee. Dadle las gracias a Rise of The Triad, a Duke Nukem 3D y a Shadow Warrior, tres FPS que sin duda marcaron mi infalescencia. Ah, y a la revista Tiempo, que regaló un par de decenas de titulazos míticos, cuanto menos.

Es por ese cariño, tan subjetivo como sincero, por lo que se me cae el mundo al ver que los reboots se están convirtiendo en una excusa para sacar cuartos a nostálgicos, más que una oportunidad para revivir nombres legendarios —algo que, viéndolo con perspectiva, no es tan necesario como parece—. De Duke Nukem Forever ya se ha dicho todo lo que se podía decir, y de Rise of the Triad, si os parece, me cagaré hablaré otro día. Y siendo Shadow Warrior el último de los retornos de una de las eras que guardo con más afecto en mi vida, ya iba con un miedo terrible.

Pero una de las características que los que gustamos de escribir en este mundo tenemos que tener es la de saber dar oportunidades infinitas. E intenté por todos los medios que el regusto a vómito de Rise of the Triad no me amargara las primeras impresiones de Shadow Warrior. Y no fue hasta que Lo Wang y yo empezamos a cantar esto cuando dije: «Esta vez sí».

Ignorad los estúpidos esfuerzos de Duke Nukem Forever y Rise of The Triad por traer el feeling noventero del FPS a toda costa. Shadow Warrior recupera lo justo del original —los niveles largos, las armas locas, la acción desenfrenada, las niñas manga— para probar con fórmulas más acordes con lo que estamos acostumbrados a ver hoy. El más claro son los poderes, aumentos y compra de armas, mejoras que aumentan nuestra capacidad para desmembrar, empalar y explotar a los enemigos en menos que abres una galleta de la fortuna.

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Pero lejos de enumeraros todas las virtudes del juego, algo que podéis leer en cualquier otro análisis, quiero declararos mi amor incondicional por las luchas con katana. Qué pasada y qué vicio el poder manejar la dirección del corte de una manera sencilla y rápida —que deja al Skyrim de Bethesda a la altura del betún—. Ya era hora de que alguien hiciera las luchas cuerpo a cuerpo como Dios manda, que desde Dark Messiah of Might & Magic, nada me ha gustado tanto como en este vodevil asiático.

No estoy acostumbrado a ver muchos FPS independientes buenos y con un acabado realmente triple A, pero Devolver lo está haciendo genial apostando y dándoles el trato que se merecen. Así fueron Hard Reset y lo último que ha salido de Serious Sam, y así es Shadow Warrior en el que no, no encontraréis multijugador, unos gráficos espectaculares —aunque sí muy resultones y bonitos, conste— o una historia digna de Hollywood. Pero sí encontraréis hostias de chinos como panes, violencia, humor loquísimo y una más que meritoria prueba de que es posible traer clasicazos del género sin ponerle en una esquina con botas altas y faldas cortas. Los caminos del reboot son inescrutables…

Acerca de Xabi


Eterno post-adolescente al que se le pasó la tontería del J-RPG hace tiempo. Mi lema es «Si no lo has probado, ¿Cómo sabes que está malo?». Sí, lo puedes sacar de contexto. Háblame de Castlevania, me sacarás una sonrisa. Suelo trastear por Xenogames.

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