ARCHIVO DE ARTÍCULOS
Drowning in problems
Drowning in problems

junio 04, 2014

¡La vida! ¿Qué es la vida sino un caramelo? Un caramelo, o una sucesión de caramelos. Te pasas la vida recogiendo caramelos, luego te los comes o los tiras al suelo. Con el tiempo puedes invertir los caramelos que ni te has comido ni has tirado al suelo en una espada, e irte de aventuras, ¡o mejor aún!, en un chupachups. Sí, ya sabes, esos chupachups que vende ese extraño comerciante, tan satisfecho de sí mismo, con el sombrero de ala ancha y la chaqueta de pana. ¡Ah! La vida. Nunca se sabe a dónde pueden llevarte esos caramelos o esos chupachups. Quizás a una granja de estos y de ahí, a un imperio, o quizás no logres prosperar, siempre atrapado en tu tarea de recolector de caramelos, sin más motivación para hacer con ellos mas que comértelos o tirarlos al suelo. Pero tu tiempo es finito, y antes de que la esperanza abandone tu alma te quedarás con la eterna duda de si hiciste buen uso de tus caramelos, al invertirlos, comértelos o tirarlos al suelo.

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El síndrome del triunfador
El síndrome del triunfador

abril 14, 2014

Para ser un triunfador debes trabajar sin descanso y ser apasionado, pero sin olvidarte de los tuyos y de ti mismo. Hay que dedicar un poco de tiempo a todo, el equilibrio es importante. Tienes que ser como una esponja y absorber todo conocimiento que se encuentre a tu alcance. Sé creativo, todos los días tienes que reinventarte, la tecnología avanza muy deprisa. Deberás ser valiente, enfrentarte a tus miedos, arriesgar. Estas simples cosas son las que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso absoluto. Y sin embargo, seguro que te identificas en mayor o menor medida con ello. Incluso tú, fracasado. Pero hubo un tiempo en el que eso de los winners y los losers quedaba relegado a las sitcoms americanas con empollones nerd y animadoras. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué importa ahora?
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Especial Jonathan Blow — El abanderado independiente
Especial Jonathan Blow — El abanderado independiente

julio 05, 2013

La edad de oro de los juegos independientes —si es que existe— debe agradecer su comienzo a Jonathan Blow del mismo modo que a Ed McMillen o a Notch. Fueron los que lanzaron sus misiles a la burbuja de la independencia para abrirse al cliente adulador de los juegos mainstream, y demostraron que hay otro tipo de juegos ajenos a los que se promocionan en las paradas de autobús. Sin meterme en un debate sobre qué es independiente y que no, desde que los medios de comunicación encendieron el PC para investigar sobre ellos, tanto Minecraft por su creatividad, como Super Meat Boy por su habilidad y Braid por su diseño, fueron y aún son los abanderados de una marca que engloba el sistema de producción indie. Ampliar artículo