19 de julio, 2013

Beatbuddy: Tale of the Guardians
Threaks
2013
Aventura
Steam
www.beatbuddy.com
Beatbuddy: Tale of the Guardians
Beatbuddy: Tale of the Guardians
Beatbuddy: Tale of the Guardians

Es posible que mientras leéis estas líneas estéis escuchando algo de música. O tamborileando con los dedos sobre la mesa. O quizás tengáis en la cabeza la machacona melodía del anuncio de turno. La música está por todas partes, inundando nuestra vida diaria. Y de eso saben bastante en Symphonia, el mundo que nos retrata la compañía Threaks a través de su Beatbuddy: Tale of the Guardians.

Hemos podido probar un adelanto del juego, que estará disponible a partir del 6 de agosto para PC, Mac OS X y Linux por medio de Steam, y que cuenta con credenciales con tanto peso como Austin Wintory como parte del elenco de compositores o Rhianna Pratchett a cargo del guión. Un primer vistazo a un peculiar mundo submarino acosado por el malvado megalómano de turno, Prince Maestro, que ansía convertirse en el dueño todopoderoso del lugar. Por suerte ahí está Beatbuddy, uno de los guardianes místicos, para pararle los pies.

No estamos antes un océano cualquiera, y es que en este universo, nos lo explican enseguida, el ritmo es algo más que un sentido o una elección: es la energía que lo mueve todo, la que anima a todas las criaturas vivientes. En nuestro recorrido nos encontraremos con toda una extraña fauna de seres que, como si de partes de un gigantesco organismo se tratara, elaboran en conjunto una inmensa melodía. Algunos harán las veces de instrumentos percutores y nos servirán para impulsarnos, otros funcionan como platillos… Como en otros juegos musicales, tendremos que aprehender el ritmo que nos rodea y hacernos uno con él hasta que consigamos avanzar intuitivamente, moviéndonos al compás.

Si ya de por sí el hecho de contar con un escenario submarino nos da un añadido de inmersión inevitable, la música consigue un logrado efecto de expansión en él. Nos rodea por completo, encerrándonos en una burbuja gigantesca que reverbera a nuestro alrededor. No discernimos la separación, como en otros juegos musicales, entre escenario y melodía; esta última va llegando gradualmente, absorbiendo nuestros movimientos y no al contrario. Guiarse por la música es sencillo, sobre todo si somos habituales del género. Podríamos decir que es más fácil hacer esto que controlar a Beatbuddy, por lo menos al principio. Threaks ha sabido captar esa sensación de imprecisión inherente a cualquier movimiento en un medio líquido, y esto supone que tendremos que habituarnos a ese pequeño margen de error y aprender cómo compensarlo cada vez que nos movamos. No es una tarea ardua, pero desde luego requerirá de toda nuestra atención.

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Beatbuddy: Tale of the Guardians se nos presenta como un juego de aventura, con los puzles como punto fuerte. En este primer avance no hemos encontrado demasiada dificultad en los mismos; la habilidad y los reflejos para sortear los peligros de un pasadizo, por ejemplo, serán más importantes que descubrir cómo activar o desactivar el mecanismo que rige aquellos. La música, clave de la historia, no resulta tan espectacular como cabría esperar; es el riesgo que implica tener el listón tan alto con el nombre de Wintory como parte del staff. Es pegadiza, y arroja una promesa de mejora en sucesivas fases. El toque de humor y caricatura en los personajes y los diálogos contrasta con la solemnidad de algunos escenarios; éstos, de manera similar a Journey (salvando las distancias evidentes) evocan en sus misteriosas ruinas historias antiguas más allá de la que se desarrolla ante nuestros ojos.

A simple vista, en este primer tanteo, Threaks nos presenta una opera prima sin demasiadas pretensiones, pero preciosista y agradable de jugar, perfecta para robarnos horas sin que nos demos cuenta. Y desde luego Symphonia parece un lugar muy interesante para los que tenemos ese hilo musical perenne en la cabeza.

Acerca de Scullywen


Una especie de bundle friki con patas: videojuegos, rol, juegos de mesa con muchas piececitas de colores, ciencia ficción y fantasía a tutiplén, cómics, series de esas que no tienen audiencia y pueblan los sueños húmedos de Joss Whedon... También escribo cosas, y a veces lo hago con las manos. Y con un gato encima del teclado.

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