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Diario del desarrollador CXXII – El poder está en tu imaginación.
Diario del desarrollador CXXII – El poder está en tu imaginación.

octubre 03, 2015

So… nos reunimos en Madrid hace dos semanas unos cuantos para hablar y dar ponencias de media hora en torno a juegos basados en texto, librojuegos y ficción interactiva en general. Estaban por allí gente de CAAD, el club de aventuras conversacionales de toda la vida; estaba Santiago Exímeno para hablar de Twine, Alby Ojeda de Skip Intro, que voló desde las Canarias para tomar notas («he venido a aprender», me dijo); Josué Monchán para hablar de ludonarrativa, los hermanos Oliván para hablar sobre aventuras gráficas, entre otros. Y del lado editorial, quienes han participado en el resurgir de los librojuegos en España, estaban Suseya Ediciones, Pedro Belushi de parte de Sacodehuesos, Nosolorol, Erotic Appetite con librojuegos sugerentes, y miembros de la asociación Dédalo. Yo, por mi parte, iba allí con un mensaje transgresor: que del lado digital se alejasen de la nostalgia y del librojuego convencional. Un poco descarado por mi parte delante de esa audiencia, así que tuve que suavizar mi mensaje: hay tiempo para todo, unas veces apetece una ficción interactiva puntera y otras apetece leer y regar la nostalgia. Total, que he aprovechado el momento para traeros cinco juegos basados en texto… bueno, más o menos. Basados, de alguna u otra forma, en el poder de tu imaginación.

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The Stanley Parable
The Stanley Parable

noviembre 15, 2013

Ahora vas a parar de leer esta crítica. Me harás caso y vas a apartar la mirada de la pantalla e irte a aprovechar el tiempo de otra forma. No haces lo que te digo. Debes confiar en mí, tienes que hacerlo. Sólo quiero lo mejor para ti y te digo que pares ahora. Sí, ya se que hay otras opciones, pero estarás mucho mejor si lo dejas aquí, en este mismo instante. Para, vamos. Hazlo ahora. Aquí no sirve de nada que presumas de poder de decisión. Puedes dejarte llevar. Déjate llevar por mí. Escúchame. Obedéceme: deja de leer. ¿No? Vaya, te pareces más a Stanley de lo que me imaginaba. Ya me lo advirtieron, pero yo, como tú, prefiero comprobar las cosas por mí misma. Ampliar artículo