02 de junio, 2016
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Retoños de la clase media
Retoños de la clase media

Mi indiferencia por el Gamelab ha provocado que me obsesione con el Gamelab. Lo primero que he hecho, claro, ha sido mirar el precio de la entrada. Cierto que es una feria para profesionales, para gente ya asentada, pero también es para conocer y descubrir. Siendo «el evento de mayor impacto y prestigio» creado «por una organización sin ánimo de lucro fundada en el año 2005 con el objetivo de inspirar a las nuevas generaciones de creadores digitales y ayudarles a entender y afrontar los retos y oportunidades derivadas de la evolución del sector en términos tecnológicos, creativos y de negocio» me esperaba un precio poco barato. Pero no me esperaba algo de 180 euros.

Me plantea una serie de dudas y cuestiones que comenté, respecto a un tema tangente pero similar, con Eduardo (¿os acordáis de Eduardo? Sigue vivo). ¿A quién va destinada estas charlas? ¿Quién está creando y consumiendo juegos en la actualidad? O, mejor formulado, ¿quién puede permitírselo? La ristra de precios del Gamelab desciende hasta los 80 euros, ya agotadas, gracias a un descuento especial para estudiantes. La más cara, 1.200 euros, te permite usar enchufes y conectar al Wi-Fi.

Supongo que la excusa es que vienen personas muy importantes y grandes nombres de la industria (a Gamelab parece no interesarle nada más que eso, ser industria): Ron Gilbert, que hizo un juego hace años, John Romero, que hizo dos juegos hace años, Peter Moore, que tiene pinta de no haber hecho un juego nunca, Shainiel Deo, que hizo Jetpack Joyride (mira, ese está bien), Rami Ismail, que parece estar muy ocupado dando charlas para hacer juegos, y unos cuantos más. Ah, mira, una mujer también. Está bien tener una mujer. Ya sabéis. Dos mujeres son multitud. Una es el número mágico.

burger-king-mascot-full-body-burger-king-mascot-retires-08-19-2011Perdonadme el cinismo. Sí, vale, aún quedan muchos nombres por anunciar y una agenda de tres días por cerrar. Esto todo lo provoca esa indiferencia, esa distancia que me da el no sentirme público para este tipo de eventos. Pero tengo la sensación de que estos eventos van destinados a las mismas personas a las que fueron destinadas las últimas subvenciones de la industria del videojuego en España: a gente que ya tiene pasta. Porque el viaje, la estancia, la entrada, es un dinero considerable para cualquier persona por debajo del siguiente perfil: adulto estable con ingresos constantes y un puesto decente. No sé cuánta gente de la que ha aguantado hasta aquí leyendo (el párrafo anterior servía para echar a unos cuantos) tiene este perfil. Porque todos podemos abusar de la amistad de un amigo que vive en Barcelona, a nadie le importa viajar en bus y comer por cuatro euros, gracias, McDonalds y Burger King, es más que posible. Seguimos teniendo el problema de que la entrada vale la mitad de lo que me cuesta el alquiler de un mes.

Porque, vamos a dejar que el cinismo dé paso a cierta sinceridad, esto de los videojuegos es, como todo lo demás que no implique escribir, para gente que puede permitírselo. Esta frase hecha expulsa a un grupo muy considerable de gente. Hablamos de herramientas democratizadas, de facilidad al acceso y de burbuja independiente. Pero luego nos giramos y las consolas sigue constando mi mes y medio de alquiler, los juegos de salida son mi compra en el súper para dos semanas y el nuevo mesías, la VR, es un tercio de mi última beca de estudios. Mierda, si mi ordenador, mezcla de necesidad y privilegio, se llevó por delante un buen pedazo de mi cuenta bancaria, siempre titilante.

Y pude permitírmelo porque mis padres, ambos, trabajan, porque tenía la seguridad de esa beca (que ha llegado cuando ha llegado, pero ese es otro tema) y porque, incluso, tenía por si acaso la seguridad de unos abuelos que se han partido el lomo y ahorrado toda su vida para vivir una jubilación de ascetas totales. Pero esto también implica que, conociendo mi situación y mis privilegios, prefiero cortarme el resto del año en gastos que sé que puedo prescindir. Ahora la cuestión, y no debería yo escribir sobre esto, es qué sucede si todas esas situaciones no se alinearan.

¿Qué sucedería si mis padres estuviesen en el paro, si no pudiese permitirme destinar ni un mínimo de la beca a otra cosa que al vivir, si mis abuelos no estuviesen?

Lo que quiero decir, no me sé explicar, es que la mayor parte de gente que conozco somos retoños de una clase media que a duras penas aguanta. Y aguantamos, nosotros, que ya ni clase media ni nada somos, porque tenemos a otros que nos soportan. De quién es la culpa de esto es complicado discernir porque la culpa es de un ecosistema, de un sistema social. A mi edad mis padres ya tenían trabajo estable, su hipoteca y su hijo en camino. A mi edad, no cobro ni el sueldo mínimo al mes. Si cobro algo. Somos esos retoños los que podemos permitirnos estar aquí discutiendo unos con otros porqués y cómos y quiénes y qués sobre los videojuegos. E ignoramos, porque no existen en nuestra comunidad, estos edificios construidos sobre pilares de arcilla, otro modelo que no sea el similar al nuestro.

Mi obsesión por el Gamelab o, mejor dicho, por mi incapacidad para asistir al Gamelab me hizo preguntarme, de forma consecuente, cuales serían mis posibilidades reales si me interesase estudiar videojuegos. Mejor aun, cuales serían mis oportunidades si no viviese la situación actual en la que vivo, sino otra peor. He llegado a una serie de escenarios que, insisto, estarían mucho mejor si tuviese el tiempo y la capacidad para hablar con gente en estos:

Ferrol

ferrol

El primero de ellos es obvio. Vivo aún en Ferrol, una ciudad en decadencia en el extremo noroeste de Galicia con 70.000 habitantes y bajando. Mis padres, al menos uno de ellos, está en paro y el dinero llega justo. Tengo un deber moral, si es que lo tengo, a contribuir en casa y echar una mano. Mis opciones, tal y como las veo, son dos:

1)

Una Formación Profesional en Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, donde los videojuegos se tocan, de pasada, en una asignatura. Aun así, recibo formación de forma más o menos gratuita y luego puedo ampliar mis conocimientos al terminar. Esto provoca, sin embargo, que tan solo pueda encontrar un trabajo a media jornada. Viendo la situación que atraviesa la ciudad, esto es más que complicado. Quizá, en mitad de mi curso, tenga que dejar los estudios para echar una mano real en casa. Con un poco de suerte, no es así. Quizá no tenga ni que trabajar mientras. Dos años.

2)

Vale, tengo que trabajar. Hay otras formas, claro. Coursera, por ejemplo, se está poniendo las pilas para ofrecer cursos sobre videojuegos. Siempre puedo tirarme a por el autodidactismo y piratear, claro, libros. Esto implica tener, al menos, un ordenador, que quizá en las circunstancias actuales sea una inversión más que un gasto. ¡Pero los juegos son mi futuro! También implica tener internet que, en fin, en España está sobrepreciado y va regulín regulag. Se podría sortear esto, sin embargo, con bibliotecas públicas. Para hacer videojuegos, sin embargo, hay que jugarlos. La piratería puede ser otra solución, los juegos en bundles y Steam están tirados de precio hoy en día, pero el ordenador sigue siendo el que es y nunca jugarás al Uncharted 4. Da igual, Nuclear Throne es el camino.

Provincias

Suena terrible, pero mantengamos la nomenclatura de los de la capital. Provincias puede referirse a ciudades como Bilbao, Valencia, Sevilla o Málaga. Lo sé, son grandes capitales de provincia, pero los de la capital… Junto a los escenarios anteriores, y con un poco de suerte, se puede encontrar una universidad con un grado o un máster en videojuegos, desde cualquier perspectiva. Puedo permitirme vivir aquí, así que no vamos tan apretados, pero quizá me haga falta una buena beca para poder permanecer. Nos encontramos con otras dos vías en esta situación:

1)

Un grado oficial y público, lo cual me podría aportar es beca. Esto es complicado y, en mis escasas investigaciones, inexistente. Tal y como me dicen por Twitter, estaría bien una lista de grados, másters, cursos y demás relacionados con el tema. La otra opción, en este sentido, es un máster. He descubierto, sin embargo, que los másters tienen más bien poco provecho, tienden a lo repetitivo y sólo puedes sacar algo en claro si conectas con compañeros o profesores. Un año no da para mucho y menos si te quieres formar en algo tan complejo y vasto como los videojuegos.

2)

Un grado o máster privado, en escuelas o universidades. Y aquí está el gran truco de hacer videojuegos. Solo podrás entrar en este tipo de lugares si tienes dinero y tienes un soporte económico detrás. En la ESAT, por ejemplo, no pone cuánto cuestan sus grados… Solo cómo puedes financiarlos con una hipoteca. Eso sí. Solo la reserva de plaza ya cuesta 600 euros. Los máster propios de universidades como la de Sevilla o la de Málaga oscilan entre los 5.000 y los 3.000 euros, un precio habitual. La capacidad para compatibilizar esto con el trabajo, en el caso del de Sevilla, se muestra complicada, ya que el máster es las tardes de lunes a jueves.

Capitales

Aquí hablaré de las dos principales ciudades españolas: Madrid y Barcelona. Estas se distinguen por tener lo mejor y lo peor de ambos mundos: sí, hay muchos eventos gratuitos donde se puede socializar, pero también escuelas privadas de alto nível inaccesibles para parte de los mortales.

Existen un variopinto número de universidades y escuelas privadas donde estudiar, como la ESNE o la U-Tad en Madrid o la ENTI en Barcelona. Los datos sobre precios son inexistentes en estas páginas web, pero tienen becas propios o en colaboración con bancos, incluso para trabajar en empresas a cambio de costearte los estudios. Por supuesto, esta idea de que si eres bueno puedes pagarte una educación top es pura meritocracia y si eres bueno y te esfuerzas lo consigues…

becas

Excepto que esto es falso. Solo te puedes esforzar si dispones de tiempo para ello, si te lo puedes permitir. ¿Véis? Volvemos a la expresión de antes. Por supuesto, cada caso es un microuniverso de situaciones personales, económicas y laborales complicadas de juzgar desde un texto tan vago y general, pero lo cierto es que «la universidad privada acapara la formación en videojuegos», lo cual es una buena noticia para unos cuantos, pero una terrible noticia para los videojuegos.

Lo bueno de las capitales es que siempre encontrarás un evento, un grupo de gente, una reunión a la que poder asistir y socializar, compartir conocimientos. ¿No es ese el objetivo del Gamelab? Poder oír a gente más lista, más inteligente y con más experiencia que tú. En Madrid, por ejemplo, surgió hace no mucho nuestra GDC castiza, que por supuesto significa Gente Dando Charlas y nada más. Sus premisas son: compartir conocimientos no matter what y no hablar sobre nuestro propio ombligo.

 


 

Por supuesto, esto no es lo típico. Los propios medios, la propia industria, la propia comunidad, no apunta en esa dirección. Y, cuando lo hace, es de forma tímida, en ocasiones escasa. La democracia real pasa porque todos podamos crear y, además, todos podamos manipular y entender la manipulación a la que somos sometidos. No es obligatorio el conocer, pero debe estar siempre al alcance de cualquiera que se lo proponga. Las escuelas privadas, con sus matrículas de nueve mil euros el curso, acotan y cierran las puertas de acceso. Y, por supuesto, la solución no es quemarlas desde los cimientos o precarizar la situación de profesionales y profesores. Al revés, de hecho. Lo público tiene que subsanar una demanda real y fomentar el apoyo a estos profesores y profesionales, también a los alumnos que se encuentran a la deriva.

Esto, por supuesto, es terriblemente complicado. Entre mi grado en Comunicación Audiovisual y mi máster de lo mismo me he encontrado con situaciones terribles de desconcierto, de dejadez y he acabado por sentir un gran abismo entre yo mismo y mis objetivos, fomentado por esta educación. Eso no ha reducido ni un ápice mi idealismo ni mis ganas de compartir mis escuetos conocimientos con la persona de al lado. Pero, por supuesto, esta problemática pasa por encima de mí, me supera de sobremanera. La creencia en algo y el apoyo en esto, pese a todo, permanece.

Los videojuegos, aun así, fomentan el consumismo, el dinerito fresco, el ser más que el otro por poseer más. Y entonces llega el último juguete para ricos, tal y como me decía Eduardo: la realidad virtual. Cascos de setecientos, ochocientos euros que crean un nuevo medio, una nueva realidad, un nuevo lenguaje. Normal que nos ilusionemos con esto. Normal que llenemos portadas y se agote en cuanto pueda. Pero hay algo mucho más humilde, mucho más pequeño y, desde luego, mucho más barato que me parece la real revolución en la dirección correcta.

Sí, hablo de Raspberry Pi, PICO-8 y el último cachivache electrónico que me ha hecho abrir los ojos de par en par: PocketCHIP. Esta obsesión que, tal y como lo percibo, es un rasgo ridículo y viril por ver quién es más realista en los videojuegos ha lastrado otras formas de juego en los últimos años. La tendencia, entre la retroañoranza y lo indie, a sacar cosas con gráficos esquemáticos o abstractos, cuando no directamente feistas, ha ayudado a fomentar una estética opuesta al hiperrealismo.

No es que la tríada arriba mencionada tenga nada de divino o nos vaya a salvar a todos, pero el desentendimiento total que se muestra en según que sitios hacia estos se me antoja un ejemplo claro de qué interesa cuando se habla de videojuegos. Rasbperry es un miniordendor con sus múltiples limitaciones, pero un ordenador al fin y al cabo. PICO-8 es un programa para hacer videojuegos, con sus múltiples limitaciones, pero puedes hacer videojuegos. Y la gran final, PocketCHIP, un ordenador portatil con PICO-8 para hacer videojuegos, por 70 dólares en total.

Hablamos, con razón y con urgencia, de las barreras psicológicas y sociales que se deben vencer para crear un ambiente mucho más variado y agradable para todos aquellos que quieran o necesiten crear videojuegos. Se habla, al menos es una sensación que tengo, mucho menos de las barreras materiales. Unity nos lo ha puesto más fácil a todos, como Game Maker y otros tantos. Pero aún se puede hacer más fácil, más accesible. Y ya no estoy hablando de discapacidad, que es un tema completamente distinto y un universo por sí solo.

Hablo de que quizá no haga falta un cacharro de mil euros para crear videojuegos. O un Mac de mil doscientos. Quizá PocketCHIP sea una herramienta adecuada y precisa para todos aquellos que quieran empezar, decidan que esto es lo suyo o tan solo pretendan intentarlo. Después de todo, el mejor juego-prototipo de lo que debería ser un juego es Mario Bros, accesible desde un Rasbperry (así se puede romper la barrera de jugar a videojuegos, aunque estos sean antiguos, con microordenadores como emuladores) y recreable en PICO-8.

Como los videojuegos es lo más importante de lo menos importante, que me dijeron una vez, tenemos que preguntarnos para qué queremos la tecnología que estos nos pueden ofrecer. No vamos a salvar vidas, no vamos a poner vidas en riesgo. El avance de la Realidad Virtual es interesante, prometedor, es el futuro. Pero el de los microordenadores, el de las herramientas de creación a 15 dólares es realmente alentador. ¿La tecnología debe ir más rápido hacia adelante o hacia los lados? ¿Debe profundizar o debe expandirse? Sí, estamos mejor que hace diez años. Youtube está lleno de tutoriales, charlas, ensayos sobre cómo hacer lo que quieres hacer. ¿Pero cómo puedo acceder a Youtube?

Y volviendo al conocimiento, ¿cuánto cuesta este conocimiento, en coste material y simbólico? Es decir, en dinero y en tiempo. ¿Qué voy a tener que sacrificar para poder dedicarme a esto? ¿Qué puedo sacrificar? ¿Acaso puedo sacrificar algo?

zuck-vr-big

España es un país con una tasa de pobreza infantil salvaje. 1 de cada 3 niños está en peligro de exclusión social. La situación de precariedad y paro de la juventud (de mi juventud, mi generación) no es halagüeña. Y el mundo que voy a heredar parece estar destinado a una crisis continúa, agravándose a sí misma sin solución aparente. El hecho de que hasta hace muy poco tiempo no me haya dado cuenta de que oh joder sí qué suerte neno mira todo lo que tengo sólo me aterra y me hace preguntarme qué ha estado pasando.

No tengo ni idea de cómo combatir la obscenidad que me resulta el precio de las entradas a la Gamelab, con esos hombres mirando a cámara y sonriendo, esperando a venderte la solución definitiva para sobrevivir porque ellos una vez hicieron algo que admiras. Tampoco el lenguaje mesiánico de los cursos, grados, máster varios donde la Nueva Tecnología es un valor seguro que muy pocos pueden alcanzar realmente y debe realizarse en habitaciones asépticas guiado por aquellos que poseen la clave, de llave, para abrirte las puertas a un nuevo mundo.

Todo se resume en un cambio de paradigma salvaje que siempre está a punto de llegar y nunca lo hace. El jugador promesa que no marcará un gol en su vida. Por no hablar de la precarización de esa industria que no es tal independiente y de ese marketing que ya ha entrado hasta la médula de la cosa más inocente. Y el hartazgo que tengo quizá provenga de que cada vez soy más consciente del retoño de clase media que hemos sido siempre.

Supongo que hay otras formas de ayudarse a sí mismo y ayudar a los demás, de enseñar y aprender, de vender y comprar, de vivir y no tanto sobrevivir, de crear y compartir. Pero están en otros mundos. Y costará bastante traerlos a este.

Acerca de Diego Freire


Pequeño burgués posmoderno, cuyos placeres poco culpables son las películas de hostias con machos alfa, las novelas pulp con mujeres ligeras de ropa y quedarse en casa mientras la gente va a conciertos. Podéis leer más desvaríos del muchacho en su portfolio.

15 comentarios
  • Rodrigo Díaz

    Os leo desde hace tiempo y este es el primer articulo en el que he decidido comentar algo porque no lo comparto en absoluto (ya sabeis, el “someone is wrong on the internet”).

    Para empezar el autor comete el error (que ultimamente veo muy extendido) de clasificarse “clase media”. Lo siento, pero si eres (o tus padres) un trabajador asalariado, eres clase trabajadora. Que no tiene nada de malo, pero la clase media significa tener un mayor nivel economico, llamalo un negocio propio con varios empleados, llamalo inversiones; en el momento en el que perder el trabajo puede suponer un problema importante para tu forma de vivir, no eres clase media; eres clase trabajadora.

    En segundo lugar, por mas que releo el articulo solo veo excusas. Se que es muy dificil vivir con un futuro tan negro y sin recursos economicos, pero no veo mas que intentos de justificarse por no hacer nada. No puedes comprarte un portatil? Comprate una Raspberry Pi, el Linux que trae te da de sobra. No puedes pagar licencias de Unity o Game Maker? Programa juegos en HTML5 u otra herramienta gratuita. No te puedes permitir una carrera? Hay cientos de recursos online con los que puedes aprender lo mismo o incluso mas – yo empece una carrera (que no acabe) que me dio cierta base de programacion (aunque entre con cierta base por haber aprendido por mi cuenta), pero relacionado con juegos toque exactamente 0. Y aprendi por mi cuenta. Y mi primer trabajo fue haciendo juegos.

    Cargas contra los precios de eventos como Gamelab o GDC, pero lo que no dices o sabes es que son completamente opcionales, y casi valen mas para ir hacerte una foto con Romero que otra cosa. Hay cientos de foros y chats online en los que puedes obtener mucha mas experiencia y formacion que yendo a ver viejas glorias hablar de como hicieron las cosas en su momento.

    Animo con tu situacion y si de verdad quieres hacer juegos, ponte. Sin excusa. Todas las horas que puedas al dia. Copiando formulas existentes hasta que sepas hacerlas de memoria. Y algun dia, haciendo tus propios juegos desde 0.

    • Rodrigo, si lo que ves es una ristra de excusas es que te has perdido en el artículo. Más que nada porque estás contraofertando lo que el mismo Kyuni dice, pasándolo por un filtro de “pues yo hice X y me funcionó”. Rodrigo tuvo un escenario, Kyuni otro, y lo que funciona para uno puede no hacerlo para otro, igual que en el propio proceso de crear juegos. El discurso meritocrático cansa muchísimo, y tanto mejor nos irá a todos cuanto mejor conozcamos nuestros propios sesgos. Y lo digo entendiéndote bastante bien: estudie una carrera que nada tiene que ver, y mi primer trabajo fue en la industria de los videojuegos, después de muchas fatigas y piedras en el camino.

      • Rodrigo Díaz

        He intentado no ponerme de contraejemplo todo lo que he podido porque cada persona es un mundo y unas circunstancias; la comparacion de “pues yo hice X y a mi me salio bien, ergo tu eres un vago por no conseguirlo” me parece de lo mas rastrero y condescendiente de este mundo, y es algo que siempre evito hacer. Tambien me considero en parte privilegiado por haber podido estudiar una carrera, y por algunos golpes de suerte (o tambien llamalo estar en el lugar correcto en el momento adecuado) he tenido esta trayectoria de la que no me puedo quejar.

        Lo que si he tenido claro desde muy joven es que me gustaba programar, y en concreto me inicie en la programacion porque queria hacer juegos. Y la unica ventaja que tuve fue tener un PC a finales de los 90; sin embargo me crie en un pueblo muy pequeño en el que no tenia acceso a libros de programacion, gente de la que aprender o con la que compartir opiniones, etc; mis unicos recursos fueron CDs recopilatorios hasta que años mas tarde logre acceso a internet.

        Lo que quiero decir es que estamos en la epoca dorada del desarrollo indie, donde todo el mundo se quiere dedicar a hacer juegos (de mayor o menor envergadura, con mayor o menos exito), y hay infinidad de motores y recursos. No estamos en la situacion de hace 10 o 20 años, en la que tenias que empezar aprendiendo cosas de muy bajo nivel como C++ y OpenGL. El coste de entrada tanto material (un portatil de gama baja puede servir para hacer pinitos en Construct) como de habilidad (herramientas como Scratch o PlayMaker) es el mas bajo que hemos tenido nunca; en lo unico que realmente tienes que invertir, y eso si depende plenamente de la persona, es en tiempo y esfuerzo.

    • Mirella Díez Morán

      Estoy de acuerdo con lo de la confusión de clases.

      En lo demás, no lo estoy tanto. Es cierto que existen recursos u opciones más económicas o gratuitas, pero una cosa es hacer juegos tú solo o que tú seas el núcleo de un estudio a ser freelance, por ejemplo. En este caso, uno no puede decidir si se usa Unity o Game Maker, te viene dado por el estudio. Y si usan Unity con licencia pro y no te la pueden pagar (como ocurre en un porcentaje muy alto de las veces), tienes que pagarla tú. Lo mismo con el material que necesites para trabajar (en mi caso, que soy de audio, créeme que no cualquier ordenador mueve los DAW, los middleware o los propios Unity o Unreal. Por no hablar de monitores, micrófonos, librerías de sonido, etc.).

      Sobre lo de aprender uno por su cuenta, por supuesto que se puede, de hecho es parte de mi caso (hice FP para aprender sonido, sin embargo todo lo de gamedev lo he aprendido por mi cuenta). Pero el tiempo, también es dinero y al final lo que uno tarda en aprender, supone un gasto para los que te mantienen durante ese período.

      Muchos nos ponemos hacer juegos todas las horas del día que podemos, pero a costa de un precio muy alto. No creo que se esté hablando de excusas, se está exponiendo lo difícil de la situación actual, al igual que creo que estás haciendo tú en este comentario (aprender por tu cuenta, buscar otras opciones, etc, no es un camino de rosas, en mi opinión).

      ¡Saludos!

      • Eduardo Alonso

        La situación actual de la que se queja el artículo es más fácil de lo que nunca ha sido.

        Que no es tan sencillo dedicarse a esto está claro, pero yo también interpreto el artículo como una ristra de excusas. Cuando yo entré a trabajar en videojuegos como concept artist, mi ordenador no me había costado 1000€, era un portatil de 600€ con una tableta de 189€ si no recuerdo mal. Con eso tambien hacia juegos, usando flixel. Hoy en dia se puede hacer exactamente lo mismo, pero incluso mas facil. Y si, pirateaba el photoshop, pero hoy en dia cuesta 10€ al mes, vamos que en la primera hora de trabajo del mes ya te pagas la licencia o casi, si tienes tus tarifas por los suelos como es el caso a veces.

        Hay infinidad de cosas mucho mas caras que hacer juegos. Sin ir mas lejos, te pongo el ejemplo que tengo en casa: yo soy freelance y mi equipo completo supuso una inversion de menos de 2000€ incluyendo licencias. Mi novia esta estudiando clarinete y se tiene que comprar ahora un segundo clarinete (en la) por 2000-3000€, sumado al que ya tiene que costo lo mismo, y a lo que se gasta en cañas etc.

        No creo que la situación del sector del videojuego destaque especialmente en cuanto a barreras economicas de entrada. La dificultad real es que mucha gente quiere trabajar de esto y hay que currarselo mucho y aprender. Pero el dinero no es el problema para empezar a currar en videojuegos, ni de broma.

        En definitiva, no entiendo muy bien la finalidad del articulo ni que quiere decir realmente. Ninguno de los problemas planteados se circunscribe exclusivamente al sector del videojuego, ni es el sector en el que esos problemas están más agravados.

        • Mirella Díez Morán

          Nadie está diciendo que no haya cosas más caras que ponerse a hacer videojuegos. Pero sigo opinando que no todo el mundo puede acceder o puede permitirse hacer una inversión de 2000€ (o más, o menos como fue tu caso) de buenas a primeras para empezar a hacer cosas o para estudiar algo

          • Eduardo Alonso

            ah no no, yo empece a pintar digitalmente en un pc de segunda mano de 300€ y una tableta de 100€. Si me dices una profesion que necesite menos inversion que 2000€ me sorprenderias mucho.

  • Víctor Villalba

    Sinceramente quiero entenderlo, pero no puedo.
    Vivimos en una época en la que cualquiera puede descargarse de forma totalmente gratuita algunos de los motores más potentes y versátiles del mercado, tienes programas como Blender que te permiten resultados profesionales a coste cero. Youtube está lleno de cursos donde te enseñan desde lo más básico hasta lo más complejo…

    ¡Por favor! Yo estoy programando en el metro con una tablet de menos de 300€ con Windows 10 que puede mover Blender y unity de forma bastante aceptable… No hablemos ya de Aseprite y GameMaker…

    Vivimos en una época en la que la titulitis está desapareciendo, un sector en el que los Masters comienzan a perder importancia en detrimento de los proyectos acabados y la experiencia personal. Cuando cualquier chaval de 10/12 años puede acceder a Scratch y hacer un juego en dos tardes, decir que los videojuegos son algo de ricos, y que tenemos que solucionarlo… me parece cuanto menos una declaración sesgada.

    Cuando todas las puertas y escaleras de la industria están abiertas al público, quejarse por no poder subir en ascensor me parece ridículo… Hablar de ordenadordores de 1000€, cascos de realidad virtual de 800€, pases de conferencia de 180€ cómo barreras para la entrada en la industria me parece, sinceramente, un berrinche incoherente.

  • Andrés

    Sí, son aficiones caras. Y también resulta caro profesionalizarse. Ocurre en muchas otros sectores “artísticos” en los que no sólo cuenta la inspiración, habilidad y/o experiencia, si no que además es necesario un componente tecnológico, ya sea un ordenador, una cámara de cine, o un estudio de grabación. Y lo enfocas todo con la perspectiva de tu situación actual.

    Al menos, tienes alternativas. No te puedes meter a trabajar de médico solo con tutoriales de youtube, ni sirve tu portfolio para que te den una oportunidad en un hospital. Será interesante ver, a medida que pase el tiempo y cambie tu situación, cómo evoluciona tu visión acerca de todo esto. Y también si, en el hopìtético caso de llegar a estar en posición de usar un maquinón para programar tus cosas, seguirás prefiriendo una Raspberry Pi.

    Por otro lado, y cambiando un poco de tercio… ¿cuántas mujeres hay en la redacción? ¿habitualmente? ¿Una? ¿ninguna? ¿dos serían multitud en este caso?

    • Mariela

      Montamos una especie de Juegos del Hambre y las maté yo a todas.

      • Andrés

        Podríais haber dejado con vida al que se encaragara de actualizar la página de “redactores i colaboradores” ^^

        • Mariela

          Ni uno con vida. Con lo bien que me queda la cara de Christopher Lambert.

  • ManuDOMB

    Tan fácil como que si quieres aprender de un profesional tienes que pagar. Lo mismo si quieres jugar a lo último o tener el cacharro más novedoso. Aun así, afortunadamente -y como ya te han comentado- hay bastantes alternativas aprender a desarrollar videojuegos desde tu casa gracias a software gratuito y gente que se lo curra sin pedir nada a cambio. Claro, necesitas un ordenador, pero si pretendes desarrollar juegos sin ordenador propio y sin pagar…

    Por cierto, estaría bien que aclararas que la entrada de 1200€ de GameLab es para 4 personas y está enfocada a aquellos que quieran tener un stand en el recinto, por eso lo del aire acondicionado y el WiFi.

  • Victor

    Solo un inciso sobre esto que dices:

    “Una Formación Profesional en Técnico Superior en Desarrollo de
    Aplicaciones Multiplataforma, donde los videojuegos se tocan, de pasada,
    en una asignatura. Aun así, recibo formación de forma más o menos
    gratuita y luego puedo ampliar mis conocimientos al terminar. Esto
    provoca, sin embargo, que tan solo pueda encontrar un trabajo a media
    jornada. Viendo la situación que atraviesa la ciudad, esto es más que
    complicado. Quizá, en mitad de mi curso, tenga que dejar los estudios
    para echar una mano real en casa. Con un poco de suerte, no es así.
    Quizá no tenga ni que trabajar mientras. Dos años.”

    Puedes hacer Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma online.

    De hecho los ciclos online están pensados para que te matricules sólo de las asignaturas que puedas y lo vayas sacando poco a poco mientras trabajas. Si sólo te interesa la asignatura donde se tocan videojuegos, haz esa, pero mi recomendación es que hagas el ciclo completo, porque si el trabajo está tan complicado, las prácticas de fin de ciclo te permitirán tocar ese mercado laboral, que no podrías de otra forma tan sencilla. Lo mismo si hay alguna pequeña empresa de videojuegos en las cercanías las haces allí. ¿Trabajador sin sueldo 3 meses y me dan el coste de su seguridad social? Se apuntan muchas.

    En Extremadura al menos, tenemos ese ciclo online
    http://www.educarex.es/formacion-profesional-distancia.html

    Para buscarlo en otras comunidades, pues usar la web del ministerio:
    http://todofp.es/todofp/que-como-y-donde-estudiar/que-estudiar/familias/informatica-comunicaciones/desarrollo-aplicaciones-multiplataforma.html

    Allí hay un enlace a un PDF sobre “Dónde Estudiar”:
    http://todofp.es/dctm/todofp/fichas-titulos/registro-centros-1516/abril/ifc/sup-desarrollo-aplicaciones-multiplataforma.pdf?documentId=0901e72b820c1a0f

    No indica dónde está online o no, pero puedes llamar a los institutos y preguntar. Generalmente, bien los administrativos de secretaria, bien el jefe de estudios o bien el jefe del departamento del ciclo formativo podrá orientarte sobre en que centro de tu comunidad puedes hacerlo online, porque al final se conocen casi todos entre sí.

    Otra opción es la web educativa de tu propia comunidad autónoma, pero ahí no te puedo ofrecer enlaces.

  • Roldán García

    Iba a responder por aquí, pero al final ha salido muy largo y me lo he llevado a mi blog como extensión del artículo: http://frontan.es/blog/arriesgando-el-futuro-trabajar-videojuegos/